La pinza y la voz son las adictivas


LA DANZA DE LOS DEDOS Y EL TONO DE LA VOZ AL FUMAR SON MÚSICA, SON EL DEPORTE SUTIL QUE ENTONA TU CORAZÓN MIENTRAS FUMAS.

Al aspirar un pucho, la pinza de los dedos presionándose contra los labios, que protruyen, parece ser un  ejercicio muy simple pero ese «gesto musical» es el adicto pues se vuelve un automatismo, una gimnasia tan entrenada como la del comedor de uña. Aspirar humo, no es un gesto insulso, tiene el mismo poder y «adrenalina»  de un beso. Después de jugar por horas y después del clímax de un gran punto, algunos tenistas resoplan como un caballo haciendo vibrar sus labios o soplan sutilmente los dedos de su pinza. Ambos automatismos de los labios, son como los tics de Rafael Nadal, (pinzando primero «su tanga», luego la manga de sus hombros y después sus orejas y cejas) patrones de acción fijos (PAFs) que demuestran que ESTAS PINZAS con su uso repetido se vuelven tan importantes como la propia respiración, son la respiración misma, como lo es el fumar, y por ello son más adictivas que la propia droga.

Estos automatismos de los labios y dedos del adicto, son música pues forman intervalos como los que tienen que hacer forzosamente los dedos de un pianista, guitarrista, tamborilero, locutor, etc para dar las notas exactas. ESE LENGUAJE MUSICAL QUE AFINA LA ENERGÍA AL FUMAR, LO CONOCEMOS Y SABEMOS REPROGRAMARLO EN EL PULSO DE TUS DEDOS CON PULSOTERAPIA.

Esta periodista y el niño pianista junto a un kung fu o una bailarina hacen música o intervalos con su cuerpo, dedos y voz. Estos intervalos y su ritmicidad son los ladrillos del lenguaje Y LOS SABEMOS AFINAR EN EL PULSO DE LOS DEDOS PARA QUE DEJES DE AFINARTE CON EL CIGARRO.

La voz de esta locutora y los dedos del pianista hacen gimnasias que excitan el corazón a llevar sangre al cerebro. Un limosnero, pregonero, pastor cristiano, narrador de fútbol se hacen expertos cuando ganan ritmo y cadencia entre estas gimnasias vocales y la pinza de sus dedos. Mientras más se entrene «la canción» más se depende de ella, más el cerebro las busca porque son la «droga» que le lleva sangre a la cabeza y el cerebro se hace adicto a estos intervalos (como el gesto de fumar) porque son su zona de confort son esa música que le da «la comidita».

En cada región del mundo hay frases de cajón que conectan la voz a la música de esa tierra. «Taaaa bueeenoooo niño» en Medellin, «taaa bueeeno este porrro weyyyy» en Mexico, «Taaaaa de puuuuttaaa madre este porrro tiiooooo» etc, Esas frases comunes y «cantadas» en el acento de los seres sembrados en esa tierra, le dan ritmo, fuerza y tono a sus músculos y voz cuando las repiten o cuando alegan. Todos somos adictos a alguna de estas frases porque nos liberan adrenalina cuando la necesitamos. Esas danzas de pinzas y frases nos anclan, nos «resetean», nos sincronizan el pulso con el pulso de nuestra tierra (resonancias  de Schumann).  Usamos esas frases en la terapia telefónica para afinar «tu instrumento». El oído entrenado del terapeuta hace llegar a su paciente al mismo tono que la droga lo lleva. Al ser tan rítmicas y musicales estos «pregones» son mas adictivos que la droga misma y dan sensación de estar drogado.

En la terapia presencial, son los estímulos del pulsoterapeuta sobre tu campo de energía los que inducen ese voltaje, como un imán lo hace en una bobina .

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